Bajo las calles de Sultanahmet se esconde una de las obras de ingeniería más impresionantes del mundo antiguo. La Cisterna Basílica (Yerebatan Sarnıcı) fue construida por Justiniano I en el 532 d.C. para abastecer de agua al Gran Palacio Imperial.
Dimensiones y estructura
El depósito subterráneo ocupa 9.800 m² y tiene capacidad para 80.000 m³ de agua. Sus 336 columnas, dispuestas en 12 filas de 28, provienen de templos romanos demolidos por todo el Mediterráneo oriental: capiteles corintios, jónicos y dóricos conviven en un mismo espacio.
Las cabezas de Medusa
En la esquina noroeste, dos enormes cabezas de Medusa sirven de base a sendas columnas. Una está colocada de lado y la otra boca abajo. Los historiadores creen que se usaron simplemente como material de relleno para ajustar la altura, pero la imagen es poderosa y se ha convertido en el icono de la cisterna.
La columna de las lágrimas
Una de las columnas, conocida como la "Columna de las Lágrimas", presenta un relieve en forma de ojo con lágrimas deslizándose. Se cree que es un homenaje a los esclavos que murieron durante la construcción.
Redescubrimiento
La cisterna cayó en el olvido hasta que en 1545 el erudito francés Petrus Gyllius la redescubrió al notar que los vecinos sacaban agua —y a veces peces— a través de agujeros en sus sótanos.
Visita práctica
- Abierta todos los días. Conviene ir a primera hora para evitar aglomeraciones.
- La iluminación tenue y la música ambiental crean una atmósfera única; lleva calzado cerrado (el suelo puede estar húmedo).
- Tras la restauración de 2022 se añadieron pasarelas nuevas y un área de exposición multimedia.