Santa Sofía (Hagia Sophia) fue construida en solo cinco años por orden del emperador Justiniano I y consagrada en el 537 d.C. Durante casi un milenio fue la catedral más grande de la cristiandad, y desde 1453 sirvió como mezquita imperial otomana.
La cúpula que cambió la arquitectura
Su cúpula central mide 31 metros de diámetro y se eleva a 56 metros del suelo. Los arquitectos Antemio de Tralles e Isidoro de Mileto usaron pechinas —una innovación técnica— para apoyar la cúpula sobre una planta cuadrada, creando el modelo que luego imitarían las mezquitas otomanas.
Tras el terremoto del 558, Isidoro el Joven reconstruyó la cúpula elevándola 6 metros más, la silueta que vemos hoy.
Mosaicos bizantinos imprescindibles
Cuando el edificio fue reconvertido en mezquita, los mosaicos figurativos se cubrieron con estuco. Las restauraciones del siglo XX sacaron a la luz obras maestras:
- Deësis (galería superior sur) — Cristo flanqueado por la Virgen y San Juan Bautista; considerado la cumbre del arte bizantino tardío.
- Mosaico de Constantino y Justiniano (vestíbulo sur) — Ambos emperadores ofrecen la ciudad y el templo a la Virgen.
- Virgen con el Niño (ábside) — Restaurada en 867, marca el fin de la iconoclastia.
- Mosaico de Zoé (galería superior) — Retrato imperial del siglo XI, con los rostros remodelados tras cambios de dinastía.
De basílica a mezquita y museo
Después de la conquista de 1453, Mehmed II añadió minaretes, un mihrab y un minbar. Mustafa Kemal Atatürk la convirtió en museo en 1934, y en 2020 volvió a funcionar como mezquita, aunque sigue abierta a los visitantes.
Información práctica
- Abierta todos los días; cierra brevemente para las cinco oraciones diarias.
- Entrada gratuita (como mezquita). Se requiere cubrir hombros y rodillas; hay pañuelos disponibles en la entrada.
- La galería superior (donde están los mejores mosaicos) puede tener acceso restringido: consulta al llegar.